El fin de semana pasado, Tula se vio sacudida por un trágico acontecimiento donde seis personas fueron asesinadas en un bar conocido como "La Resaka".
Este evento ha puesto de relieve la grave situación de seguridad en la región, señalando la ruptura interna de organizaciones criminales que buscan el control de actividades ilícitas, tales como el robo de hidrocarburo y el narcomenudeo.
Acciones de las autoridades locales
En una conferencia de prensa, Salvador Cruz Neri, titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, presentó detalles sobre el ataque.
Informó que el incidente fue el resultado de un conflicto entre dos células de un grupo criminal en disputa, una liderada por un individuo señalado como El Kukis y la otra por un sujeto identificado como El Perico. Este tipo de violencia, según la autoridad, es inusual en la región y representa una nueva etapa de enfrentamientos entre bandas delictivas.
Medidas de seguridad y respuesta a la crisis
Las autoridades han estado trabajando arduamente para mitigar este tipo de violencia. Desde hace tres meses, se han llevado a cabo varios operativos que han resultado en la incautación de armas, chalecos tácticos y vehículos.
Francisco Fernández Hasbun, encargado de la Procuraduría General de Justicia del Estado, afirmó que los heridos se encuentran fuera de peligro.
Guillermo Olivares Reyna, secretario de gobierno, también subrayó que estos actos delictivos son perpetrados por criminales provenientes de otros estados, y reafirmó el compromiso del gobierno para combatir estas actividades delictivas en Hidalgo.
