Uno de los mayores problemas en la zona metropolitana de Pachuca es la movilidad. Día a día, avenidas y bulevares colapsan ante la saturación vehicular, una bola de nieve que creció debido a la falta de un sistema de transporte público mínimamente eficiente.
Los esfuerzos por revertir esta situación son evidentes. No se puede negar que el colapso vial es herencia de malas administraciones y que el gobierno actual ha mostrado disposición para afrontar el reto; sin embargo, las nuevas políticas resultan insuficientes y existen factores que agravan la percepción ciudadana, como la comunicación institucional.
El manejo de la información por parte de la Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo (Semot) ha tenido sus tropiezos. Los constantes incidentes con las unidades de transporte, tanto convencional como masivo, se han convertido en una papa caliente para un departamento de comunicación que carece de sensibilidad al emitir sus boletines oficiales.
Los desafortunados comunicados de la Semot parecen diseñados para deslindar responsabilidades y culpar a terceros. Cuando la institución tiene la razón, no duda en exhibir videos de los automovilistas; pero cuando el error es del operador o del mal estado del vehículo, imperan las excusas o la omisión de pruebas. Esto quedó claro en los primeros días del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano, cuando las fallas en las nuevas unidades fueron evidentes, aunque la postura oficial dictó que todo marchaba a la perfección.
Uno de los boletines más burdos ocurrió tras el sonado caso donde se desprendió la puerta de una unidad alimentadora del Tuzobús. La respuesta de la secretaría fue argumentar que el usuario aplicó una "fuerza excesiva" para abrirla, como si se tratara del mismísimo Hulk.
Recientemente, también se viralizaron las críticas hacia las nuevas unidades del Tuzobús, que algunas parecían ser las mismos de antes pero con una cromática sobrepuesta. El escándalo obligó a la Semot a citar a los medios de comunicación en el patio de Téllez para demostrar que solo se reciclaron ocho unidades de movilidad adaptada. Este conflicto se habría evitado con transparencia desde el inicio, sin hacer perder el tiempo a reporteros y comunicadores.
Por más que el gobierno estatal se esfuerce en transformar el transporte urbano, mientras persista una comunicación oficial tan poco atinada, lo único fluido en las calles de Pachuca serán las críticas.










