El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura central para el nacimiento de la democracia moderna e ícono de la izquierda mexicana, falleció a los 92 años de edad.
Su partida deja un legado imborrable en el panorama político del país y genera un profundo luto entre liderazgos e instituciones.
La noticia trascendió rápidamente en la capital del país y resonó en cada rincón de Hidalgo, una entidad donde el movimiento cardenista sembró profundas raíces sociales desde la ruptura histórica de 1988.
Para la ciudadanía hidalguense, el nombre de Cárdenas evoca las batallas electorales que abrieron paso a la pluralidad partidista en el estado.
El impacto cardenista en el territorio hidalguense
El liderazgo de Cárdenas Solórzano no solo transformó la capital del país cuando se convirtió en su primer jefe de Gobierno electo en 1997, sino que sirvió como catalizador para formar a generaciones de políticos e impulsó causas campesinas en regiones clave del estado.
Desde la trinchera crítica y con un perfil riguroso, Cárdenas mantuvo siempre una postura en defensa de la soberanía energética y la justicia social, ideales que encontraron continuo respaldo entre sindicatos y comunidades de la geografía hidalguense.
En los próximos días se esperan homenajes luctuosos de carácter nacional y estatal, mientras los liderazgos locales alistan pronunciamientos oficiales ante la pérdida del fundador del PRD y tres veces candidato presidencial.




