La Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS) informó que han comenzado los trabajos de desazolve y encauzamiento en el río Tlacolula, ubicado en el municipio de Tianguistengo, Hidalgo. Esta acción busca mitigar el riesgo de nuevos desastres naturales en la zona.
Esta intervención surge como una respuesta directa a las afectaciones sufridas en octubre pasado. En aquella fecha, una vaguada monzónica provocó el desbordamiento del afluente, lo que resultó en severas inundaciones para la comunidad de Tlacolula. Los trabajos actuales representan el seguimiento oficial para garantizar la seguridad de los habitantes tras aquel evento crítico.
Detalles técnicos de la obra en el río
El titular de la SIPDUS, Alejandro Sánchez García, ordenó el despliegue de personal especializado y maquinaria para limpiar el cauce. La magnitud del azolve acumulado requiere una logística precisa que incluye:
- Retiro de material: Se estima extraer 100 mil metros cúbicos de grava, arena y troncos.
- Superficie de trabajo: La limpieza abarca mil 500 metros lineales por 40 metros de ancho.
- Fuerza de tarea: Una cuadrilla de 10 colaboradores de la Dirección General de Conservación de Carreteras opera diariamente.
- Maquinaria: Se utilizan dos excavadoras propiedad de la dependencia estatal.
Colaboración comunitaria y estudios futuros
Un aspecto relevante de esta jornada es la participación activa de los ciudadanos. Los habitantes de Tlacolula no solo han respaldado la llegada de las máquinas, sino que proporcionan hospedaje y alimentación a los operadores de la SIPDUS. Además, los vecinos apoyan con faenas manuales en zonas donde el equipo pesado no tiene acceso.
Más allá del retiro de escombros, el Gobierno del Estado de Hidalgo desarrolla un estudio hidráulico integral. Este análisis técnico permitirá diseñar soluciones de infraestructura a largo plazo para brindar una mayor protección a toda la región de Tianguistengo ante futuras temporadas de lluvias.
La limpieza del cauce es vital para que el agua fluya sin obstáculos, reduciendo la presión sobre los bordos naturales. Con la remoción de los sedimentos arrastrados por corrientes anteriores, se recupera la capacidad de conducción del río, ofreciendo tranquilidad a las familias que viven en las márgenes del afluente.



