#PasiónEditorial ⚽ El daño de justificar la mediocridad

El fracaso continuo se ha impregnado en un club que estuvo acostumbrado a la gloria durante varios años. La directiva tuza en algún momento nos vendió a El Equipo de México fabricando una grandeza a base de éxito deportivo y una buena mercadotecnia. Por supuesto, nosotros como aficionados, lo compramos, lo consumimos y lo magnificamos; no había nada de malo en eso, pero nada nos preparó para afrontar la curva descendente que tarde o temprano nos iba a propinar una dolorosa caída.

La actualidad de Pachuca muestra una mediocridad que nos tiene sin probar las mieles de la liguilla por cuarto torneo consecutivo. Podemos hacer un recuento de cada situación que ha alejado al Tuzo de la fiesta grande en cada competencia reciente, y podemos encontrar un sinnúmero de pretextos y justificaciones, pero la realidad es muy clara, y el motivo de todo este embrollo se puede describir con una sola palabra: MULTIPROPIEDAD.

Grupo Pachuca está enfermo de expansionismo y se ha convertido en un conquistador que promueve su religión disfrazada de modelo deportivo a cualquier incauto que se deje, o que necesite dinero; pero este grupo ha pecado de soberbia creyendo que todo lo que toca se puede convertir en oro.

Ha quedado de manifiesto que la fórmula ganadora para el éxito deportivo de Pachuca es la dualidad Martínez-Fassi, pero estos hombres no se pueden multiplicar para reinar en varios territorios y sus virreyes no han conseguido clonar la magia que los llevó a transformar a los Tuzos en uno de los grandes de México, por lo menos hablando en títulos.

La dirección deportiva es el departamento más importante en un club de futbol, y nadie como Andrés Fassi para encabezarlo de manera idónea. Donde esté el Profe siempre estará el éxito, desafortunadamente, para nosotros, ahora encabeza el proyecto deportivo del equipo de sus amores en Argentina. Es obvio que Fassi no volverá a asumir su magistral dirección en Pachuca como lo hizo en los momentos más gloriosos del equipo de la Bella Airosa, y dicho esto, ¡que los dioses del estadio nos agarren confesados! porque el panorama sin el cordobés no pinta bien y ya se refleja en planteles mediocres, falta de identidad, fuerzas básicas que dejaron de ser ganadoras, juveniles que no llenan el hueco de Chucky y Guti, y muchos otros síntomas de un club que, exceptuando lo hecho por el honroso equipo femenil, sigue cayendo en picada.

Lo irónico de esta situación es que este torneo fue León quien nos hizo la maldad para quedar fuera de la liguilla, y lo triste es que ahora se disfraza lo nefasto de la multipropiedad con el hecho de que el juego del sábado pasado en el Hidalgo no estuvo arreglado, ¡benditos sean nuestros directivos y su pulcritud! 😒

Y sí, es verdad, las líneas anteriores no dicen nada nuevo, el daño de la multipropiedad ya lo hemos denunciado y pronosticado en innumerables ocasiones, pero lo que no esperábamos es que muchos lo justifiquen. Es más, es increíble que algunos lo aplaudan celebrando y compartiendo cuando Talleres de Córdoba o alguno de los otros equipos del emporio gana algo, ¡no manchen!

La directiva no es la única culpable de la oferta deportiva de mala calidad. Dejando de lado a los reventadores de ocasión, que siempre existen en cualquier equipo, lo que sobra en este club son los aplaudidores, los adoradores, la gente que no tiene otro argumento que el reiterativo “en las buenas y en las malas”, incapaces de externar una opinión objetiva y argumentarla. ¡Señores!, la crítica constructiva también ayuda a salvar problemáticas y retomar el camino. Decir las cosas como son es síntoma de amar al equipo, porque duele verlo así. Si un buen amigo la está cagando, darle una sacudida. en el buen sentido. también es apoyarlo.

A Pachuca le hacen mucho daño los paleros, los futbolistasboys, los infladores, los aficionados y periodistas quedabien, los que defienden a los “pobrecitos” futbolistas que se vuelven deidades por un par de buenas actuaciones, pero que desaparecen en los momentos importantes. Y ojo, Nadie se puede quejar de la falta de aliento, porque la afición ha respondido a pesar de la sequía de liguillas, lo que ahora hace falta es una crítica popular, exigir respuestas por traer un director técnico de pasado derrotista, por hacer contrataciones dudosas, por traer supuestas bombas que resultan petardos y por concentrarse más en homenajes a jugadores que profesaron su amor por colores rivales, quitando espacios importantes en el plantel.

¿Habrá luz al final del túnel? No lo sabemos, sinceramente es difícil pensar en un Pachuca nuevamente exitoso si continúa la multipropiedad y sin la figura de Andrés Fassi en cuerpo y alma presente; pero si algo se quiere rescatar en este club, hay que mirar hacia la dirección deportiva y buscar un proyecto que revolucione la pobreza futbolística mostrada en los últimos años desde las inferiores… y, por supuesto, ¡dejar de justificar la mediocridad!

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