Bares y restaurantes podrían enfrentar multas millonarias por transmitir el Mundial o usar marcas de la FIFA

Bares y restaurantes podrían enfrentar multas millonarias por transmitir el Mundial o usar marcas de la FIFA

A menos de tres días para que arranque el Mundial de la FIFA 2026, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) advirtió que los comercios que utilicen marcas oficiales sin autorización recibirán sanciones severas. Bares, restaurantes y centros de entretenimiento podrían ser clausurados o multados con hasta 250,000 UMAs, el equivalente a 29.3 millones de pesos, por transmisiones o publicidad no permitidas.

El organismo federal informó que esta medida responde al estricto esquema de protección que la FIFA mantiene sobre más de 340 marcas registradas. Esta ofensiva legal se suma a las recientes mesas de ordenamiento comercial que las autoridades municipales implementaron el mes pasado en la zona metropolitana.

Restricciones comerciales y el costo de la exclusividad

El control del máximo organismo del fútbol prohíbe de forma tajante el uso comercial del ambiente mundialista en las pantallas y fachadas de los negocios hidalguenses. Únicamente los establecimientos que cuenten con una autorización expresa y costosa podrán explotar la imagen de la justa deportiva en sus instalaciones.

Agrega a Pachuca VIVE como fuente preferida

Para evitar la clausura de sus locales, los establecimientos deberán apegarse a las siguientes pautas:

  • Prohibición absoluta: No se pueden usar logotipos, nombres oficiales, mascotas, tipografías ni imágenes registradas por la FIFA.
  • Transmisiones reguladas: Queda prohibida la proyección de partidos en espacios públicos o comerciales que generen un lucro directo sin la licencia correspondiente.
  • Alternativa permitida: Los negocios podrán "ambientar" sus espacios utilizando elementos genéricos del balompié, como balones tradicionales, banderas de países o redes, sin aludir directamente al torneo actual.

Un torneo exclusivo en territorio anfitrión

En los hechos, el estricto control de derechos convierte la experiencia de la Copa del Mundo en un producto altamente regulado y restrictivo para la población local. Esta situación contradice las promesas iniciales de una fiesta popular accesible para los habitantes de los países sedes.

La posibilidad de capitalizar económicamente el evento queda limitada a las grandes cadenas que pueden costear suscripciones o licencias autorizadas. Esto refuerza la percepción ciudadana de que el Mundial 2026 no será un evento abierto, sino un espectáculo corporativo donde el dinero define quién participa.

Los empresarios locales deberán actuar con cautela en sus estrategias de marketing durante el mes de competencia para evitar auditorías sorpresivas del IMPI.

Comparte este artículo